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La Razón De Nuestra Esperanza I Pedro 3:15 Por Isaías Carrillo (Baytown, TX) |
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Algunos cristianos encuentran algo difícil abordar un tema doctrinal con alguna persona de otra creencia y más complicado se les hace aún al tratarse de alguna de las religiones orientales no basadas en el ‘cristianismo’ en general tales como el islamismo, hinduismo o budismo. Aceptando que realmente no es fácil hacerlo, ya sea porque no queremos herir sentimientos o porque no poseemos el conocimiento de dichas creencias; por lo que creo que hay una forma mas fácil de hacer un acercamiento. En vez de abordar esas creencias, debo presentar la razón de mi fe y mi esperanza en Jesucristo. Creo que todo cristiano debe saber el fundamento de su fe y su esperanza en el Señor. Mi fe y mi esperanza descanzan en el amor de Dios hacia mí al proveerme de un Salvador quien para salvarme en su gran amor para redimirme tuvo que pagar con su propia vida mi rescate, de ahí adquiere nuestro Salvador Jesús el título de Redentor. El amor universal de Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo…” se hace algo personal y directo a nosotros, a usted y a mí, como dice en Gálatas 2:20. Hablando de ese amor dice “…el cual me amó…” ¡Que maravilla! Y sin duda me sigue amando. En consecuencia yo le amo porque el así me amó primero. Juan 4:19. Todo ser humano necesita aceptar ese gran amor para ser salvo, por cuanto todos somos pecadores, Romanos 3:23, no basta con ser moralmente justos o ser buenos vecinos, buenos ciudadanos o buenos compañeros de trabajo. Necesitamos aceptar la salvación que se ofrece en Cristo Jesús, Hechos 4:12. Pero, hay algo más que me llena de seguridad, gozo y paz en la fe de Jesucristo y éste algo más es el hecho de que Jesucristo no sólo murió por mí. Gálatas 2:20. Si no que además el Señor garantizó mi fe en El al vencer la tumba con poder, resucitando al tercer día. Romanos 1:4 Conforme a la referencia de lo predicho en I Cor. 15:4. Así quedó garantizada mi fe y mi esperanza en El. Además de lo ya expuesto, existe otro factor que me llena de seguridad; el Señor Jesús fundó una institución para que yo me identifique y ésta es su iglesia. El evangelista Mateo registra las palabras de Jesús, “edificaré mi iglesia”. Mateo 16:18. El artículo posesivo “mi” es singular, no “mis” iglesias. Sólo una que debe de sujetarse a El como propietario y cabeza. Efesios 1:22; 5:32. El añade a su iglesia a todos salvos. Hechos 2:47. Como su iglesia no sólo estamos sujetos a El sino que también rechazamos cualquier otro nombre para honrarle solamente a El en lo individual - cristianos nada más y nada menos y en lo colectivo iglesia de Cristo o iglesia del Señor. Hechos 11:26, 20:28; I Pedro 4:16. Así, en razón de los factores en que descansa nuestra fe, los cristianos somos gente gozosa. En la misma cuna de la iglesia se registra que “…comían juntos con alegria y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo…”. Hechos 2:46b y 47a. En casi cada caso de conversión registrada en el libro de los Hechos se relata la actitud jovial de los convertidos; en el caso del etíope eunuco, funcionario de Candace, se dice de él después de su bautismo: “y siguió gozoso su camino”. Hechos 8:39. Cuando la conversión del centurión romano Cornelio junto con los que le rodeaban dice de ellos que hablaban en lenguas y magnificaban a Dios sin duda porque sus anhelos estaban por realizarse al ser bautizados. Hechos 10:46 y 47. Y en razón de ese gozo les invitaron a seguir ahí unos días, versículo 48. Tanto en el caso de conversión de Lidia, asi como sus compañeras de trabajo, como en el caso del carcelero de Filipos y su familia se muestra esa jovial actitud. Hechos 16:15;34. En el versículo 34 dice, “y llevándolos a su casa, les puso (a) la mesa, y se regocijó con toda su casa (su familia) de haber creido a Dios”. Los cristianos entonces nos gozamos en esa salvación, alabando a quien nos redimió del pecado y al pensar en el futuro nos regocijamos en la esperanza porque lo más glorioso todavia nos espera. Romanos 12:12 y I Juan 3:1 y 2, en esta última escritura nos dice, “Mirad cual amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; ….. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando El se manifieste, seremos semejantes a El, porque le veremos tal como El es”. Hay mucho más que agregar sobre la satisfacción y gozo de ser cristiano; sobre todo si abordamos el tema tomando al apósto Pablo como ejemplo y maestro sobre este asunto. Quiero solamente concluir diciendo que usted también puede disfrutar de estos privilegios viniendo a Cristo por la fe en El y la obediencia, ya que El es el único Salvador y Mediador entre Dios y los hombres. Hechos 4:12 y I Timoteo 2:5.
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